Las flores

Hoy he puesto todo en orden.

De la nada, y después de varios días de sol intenso, el cielo a traído consigo una fría tarde salpicada por la liviandad de los pesares que ya no traen nostalgia. Es como un canto.

Desempolvé las fotografías mentales de mi memoria y deseché aquellas a las que la humedad había manchado tanto que lo rostros se volvieron irreconocibles.

Regué y aboné con cariño las flores que empezaban a marchitarse, y alejé para siempre las mariposas que empezaban a convertirse en plaga dentro de mi estómago.

Respiré y reconecté nuevamente los cables que se encontraban fuera de lugar.

El campo de flores que se extiende frente a mí, es mi lugar de descanso, es mi refugio y soy parte de él.

El rocío en mi vientre es el anuncio de un nuevo día, despierto cada mañana sintiendo la caricia del sol en mis poros. Y de vez en cuando, los vientos atraen hacia a mí, tu presencia. Te sientas a mi lado y aunque ya no entiendo las palabras, el sonido de tu voz es un arrullo que me ayuda a dar flores de mejor color.

Imagen

 

Terminal de autobuses. Personas habituales que cargan maletas, llevan niños dormidos, mascotas en jaulas, bultos y maletas. Señoras de limpieza y vendedores que gritan las ciudades de destino: Yacuiba, Cotóca, La Paz, Buenos Aires- Argentina…etc. Todos hablan al tiempo, hay mucho ruido y no se escucha nada en concreto. 

Silencio abrupto. Stop.

Solo en movimiento, y en direcciones opuestas, un hombre que arroja algo de sus bolsillos y una mujer que camina distraídamente.

El hombre habla sólo, dando pequeñas miradas asustadizas a su alrededor.

La mujer no se entera de nada hasta que pisa uno de los papeles del hombre que desaparece en la multitud, al tiempo que ella lanza un alarido.  

Tic- tac de reloj, Oscuro. La terminal queda vacía, excepto la mujer que sigue en su lugar con expresión de tremendo terror. El papel que ha pisado es el arcano XV.