Divagaciones

¿Te has perdido alguna vez? Sintiendo que algo en tu pecho te sofoca, sintiendo que no puedes mirar más allá de tus pies. Esa sensación de lo irrecuperable dentro de ti, ese vacío en tu mente, ese terror a lo desconocido. Así es como ella se siente, cada día de su vida. Cada instante. Y… Sigue leyendo

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Divagaciones

La lluvia

El mundo empieza a derretirse frente a mis ojos, las gotas en las que se ha convertido se escurren por entre los dedos del universo, la lluvia empieza adherirse a mí, la humedad deja que mi piel adquiera un tono verdoso y mi mirada tome una luz de lejanía acuosa. Incluso los suspiros vienen cargados… Sigue leyendo La lluvia

Divagaciones

Necesito vuestra ayuda.

Una interesante idea, espero que nos unamos los suficientes para hacerla realidad.

El Destrio

Creo firmemente que escribir puede ser útil para los demás. Quienes lo hacemos tenemos el poder de comunicar, de transmitir sentimientos e ideas, y también de generar emociones y conocimiento en quienes nos leen. Un cuento, un poema o una novela pueden ser una vía de expresión, un ejercicio que es parte de un proceso de aprendizaje, una forma de abrirnos a los demás y de desarrollar nuestra creatividad e incluso un mero divertimento, pero además de ello cualquiera de nuestras creaciones pueden servir a la sociedad. Desde esta perspectiva escribir es un medio lograr para fines más elevados.

He escogido el titulo de esta entrada con mucho cuidado. Quería llamar la atención, pero no de cualquiera: Solo de esa clase de personas que reaccionan ante una necesidad, que están dispuestas a ayudar cuando piensan que hacen falta. Porque esas personas disponen del segundo componente: La voluntad de ayudar.

Estos dos componentes,

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Divagaciones

Rehabilitación

Sólo para locos

Escarbo sin piedad, en este cuerpo ya acostumbrado
Intenta resistirse, en vano
y ahogado en llanto, espera la próxima herida
Mientras busco las palabras que no encuentro
y lo apuñalo una vez más.
No estoy segura cuándo fue que me rendí
ni cuándo obligué a este cuerpo a continuar.
Siento que sólo me quedan las lágrimas
que bailan una danza sobre mis pestañas
y me abrazan los ojos, suplicando
“No lo hagas de nuevo, Sofía”
Ya no sé cómo pedir perdón
y sé cuánto me avergüenza esto
No es lo que hubiera querido para todos ustedes
Pero esta es mi despedida
Adiós.

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Divagaciones

El pajarillo

—No, no os voy a comprar un pájaro y una jaula —dijo con cara de adversas circunstancias un padre a sus hijos—. Por contra, os contaré el por qué de mi tajante actitud.

Como todo el mundo, yo también tuve vuestra corta edad. Por aquel entonces, un mal día —entonces creí que era bueno— llegó un tío mío a pasar una temporada en nuestra casa; vivía fuera, tenía vacaciones y quería dedicarlas a convivir con nosotros.

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