Conversaciones 3

Primavera

Ricardo. Esta es la última vez. Me lo prometo. La ultima.

Voy, le pregunto si tiene hambre, frio, sed…eso no importa.

Le traigo a casa, le visto, le doy de comer, lo dejo descansar…

Otoño

Ricardo.-  tres meses. Ha engordado, me gusta su sonrisa, se ve sincera.

Será feliz.

Invierno

Ricardo.- me gustan sus ojos, se ven honestos.

Verano

Ricardo.- hasta siempre.

Oscuro.

El hombre cuelga fotografías en una cuerda. Le explica al niño.

Las fotografías, son nuestro tesoro más preciado. Eternizan momentos. La mente humana ha terminado por convertirse en una tecnología anticuada. Es importante recordar los buenos momentos.

Ricardo. Yendo hacia el hombre. Haz envejecido. Hablas con la voz de los desechados. No te da miedo la muerte y desprecias la vida.

Hombre.- eres joven. Aun dependes de los sentidos externos. Aun recuerdas los hechos, pero no los detalles.

Ricardo. Tienes razón. Soy joven, me subestiman. Pero dime que aprendiste en el recorrido. Que notaste tú y yo ignoro.                                 Yo aprendí a no olvidar.

Me niego a dar el relevo a mi memoria. Las fotografías no guardan sensaciones.

Recuerda a Karina. Hay cientos de sus retratos, aun así verlas no significa nada. Son caricaturas.

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Conversaciones 2

– ¿Por qué sonríes? Preguntó fastidiada.-¿te gusta?

Mmm no. ¿Porqué?

– Por que cuando hablo de ellas sonríes

– Es que hablas demasiado de ella

– Me da celos que venga con frecuencia a tu casa

– Viene porque yo se lo pido y siempre con Laura

– Qué le pasa, ¿No puede salir sola?

– No se siente segura con nadie

– ¿Por qué?

– ¿Cómo saberlo?

– Es rara

– Eso es lo que quiere que creamos. Pero es solo una chica vacía.

– Una chica vacía que te gusta por de más

– No es verdad Sofi.

– Si lo es. He visto cómo la miras, me da tristeza, porque ella parece no notarlo

– Es porque siempre anda distraída en sus asuntos y no nota ese tipo de cosas

– osea que admites que te gusta…

No lo admitió por supuesto, pero no necesita hacerlo.

– Su relación con su hermana es enfermiza ¿Por qué no la deja en paz?

– Alguna que otra vez la veo sola a Ella, siempre tiene golpes, mordiscos, es extraño…

-Sufre de ansiedad eso es todo.

-¿Ansiedad?

– Odia al resto del mundo. Y le teme a las multitudes.

-No te creo, es una excusa de una niña malcriada. Una bruja, las brujas no le tiene miedo a nada.

Conversaciones (Dos cortes)

PRIMER CORTE

No te confundas amiga, no lloras de tristeza, ni de miedo. Ni siquiera sabes por qué lo haces, solo sabes que ahí estás, desaguándote por los ojos, furiosa con la vida, lejana del mundo y perdida en tus sentimientos.

Trato de ser yo, de caminar por la calle tratando de pasar desapercibida y olvidando que lo exterior (lo que agrada a los demás) no es lo mismo de lo que SOY.

No estás loca.

No, no lo estoy, solo no sé manejar mis emociones, las escondí durante tanto tiempo que ya no sé qué hacer con ellas; buscando siempre la manera de reaccionar adecuadamente para no entorpecer la vida de los demás, recordando que respiro el mismo oxígeno y la misma mierda que el resto.
No soy especial, me repito tratando de no enardecer mis entrañas con efemérides que trato de opacar con las mentiras que les cuento a los demás.
Las personas hieren, las personas engañan, las personas mienten, las personas se burlan, las personas critican y te atacan, pero no reaccionas por miedo a desencajar; A convertirte en el monstruo verde con el que luchas desenfrenadamente, tratando de convencerte que eres normal y vale la pena seguir. Aunque ya no tengas fuerzas para ello.

Las mentiras no son mentiras si te auto convences de su veracidad

Las mentiras se las digo a los demás para que ellos me convenzan de que existen en su realidad.
Coexisto con una personalidad falsa y con otra que huye de si misma. Trato de huir de ambas…pero dejaría de ser yo.
No soy nada, construí una torre de miedos, rencores, creencias, deidades y tonterías recurrentes que no paran de sacudirme el hombro tratando de despertarme, de darme la dosis de realidad que busco en abrazos ajenos, entre brazos que no me pertenecen. Mis pensamientos son un sinfín de incoherencias que se aglomeran en mi mente sonámbula que jamás descansa y maquina cada noche el momento de mi muerte.
Y ahí está ella, creyéndome, amándome, pidiéndome que la toque y le haga el amor, pidiendo que le haga el amor…pero no sé hacerlo, no puedo tocar a nadie sin cierto sentido de repugnancia al sentir su piel desnuda sobre la mía.

¿Qué pasa contigo?

No sé hacer el amor sin pensar en el apareamiento de otras especies como el mismo acto de creación de otro ser…sin lujuria, sin sociedades familiares, sin “amor”.

Sufro del engaño de mi mente que se siente superior, pero se sabe inculta y vacía.
Amándome únicamente a mí, odiando todo lo que sale de mí. Todo es incorrecto, pero nada me pertenece, mi voz jamás se escuchará por la forma inocua en la que se dirige a los desprevenidos ciudadanos consumidores del pan y del circo.

SEGUNDO CORTE

AMA QUELLA, AMA SUA, AMA LLULLA.
No robarás, no mentirás y no serás perezoso.

Sabiduría quechua, olvidada por sus mismos descendientes. Tres leyes grabadas en mi memoria.
Soy mala, robo, miento y flojeo, eso me convierte en una persona mala, quienes rompan esas tres leyes, merecen la muerte inmediata.
¿Cómo aceptar la vida si vivo de vivirla? Olvidar que vivo, es recordar que respiro y tratar de hacerlo en un ritmo autodefinido.
Explotar mi sexo, mi yo, mi juventud sin inhibiciones.
La sociedad que marcó en mi lo que era moralmente correcto me enfermó, hay mentes que no deben ser mancilladas con leyes hechas para humanos que terminan por ser condenadamente inhumanas…

Conversación

Leoncio: Damián, Ella quiere verte, desea darte la buena ventura antes de verte partir.

Damián: no la necesito.

Leoncio: ¿sabes? Quisiera ir contigo, yo también estoy cansado de estar aquí.

Damián: ¿pero qué dices? Leoncio, yo no estoy cansado, al igual que tú, yo nací y crecí en este lugar, tengo miedo a lo que hay más allá del horizonte.

Leoncio: ¿entonces porque vas?

Damián:… porque es necesario, si no lo hago yo, nadie lo hará. Ni siquiera tú, que solo sientes envidia de verme hacerlo.

Leoncio: ¿no quieres que te acompañe?

Damián: ¿para qué?

Leoncio: quiero saber si los pájaros cantan igual que aquí.

Damián: no hay pájaros al otro lado, solo carroñeros y esos no cantan

Leoncio: ¿tú como lo sabes?

Damián: porque los vi en sueños