Trampas que nosotros mismos armamos

Una mañana cualquiera te despiertas dispuesta a comenzar tu rutina diaria con igual apatía que los días anteriores, te pones la ropa que más te gusta, te maquillas tan linda como siempre y sales a enfrentar el mundo como si de un boxeador antes del espectáculo se tratara.

Mientras vas por la calle, te das cuenta que no hay mucho que decir sobre ti y sonríes viendo a las demás chicas viviendo sus vidas, sin pensar en sus mundos las envidias. Lucen tan bellas, tan perfectas, tan ellas. En secreto deseas ser como ellas, aunque tu boca siempre diga que parecen cortadas con la misma tijera.

Por andar pensando en tantas banalidades no te das cuenta de que en realidad no es un día como cualquier otro. Al contrario, entre las sombras de algún callejón se encuentra ese ser que te cambiará un poco la rutina: Un hombre.

Y sabes que no deberías dejar que esas sombras te toquen porque no es un hombre del que deberías enamorarte y al que no deberías dejar entrar en tu mundo, romper tu burbuja y hacer contacto con su piel. Pero estás tan aburrida, estas tan sola que prefieres ignorar la situación. Terminas en un motel estremeciéndote a su lado, deseando que toda tu vida sea ese instante.

Tampoco hay vuelta atrás, una vez roto el tabú, agradeces ese respiro y te dejas llevar. Sientes incluso que puedes llegar a amar.

Durante las horas que no estás con él, te abstraes en los recuerdos y sensaciones de la noche anterior y deseas una vez más la clandestinidad de sus besos y la fuerza de sus abrazos.

Hasta que la misma situación se vuelve rutina y reaccionas, de alguna manera necesitas poner los pies en la tierra nuevamente. Y descubres entonces que ese ser de las sombras, no es de este mundo, está lleno de engaños y necesita devorarte para vivir. Te atrapa una vez más, aun cuando tú misma te niega a ser parte de la situación, de su historia. Porque de alguna manera sabes que esta historia no es tuya, que solo eres un personaje secundario. Y decides huir, pero ya es demasiado tarde. Ya tu mundo ha sido tocado, ahora le perteneces.

Aunque ya no eres puntual y no asistes a las reuniones nocturnas con este ser, el mismo se encarga de buscarte donde trates de ocultarte, destruyendo las barricadas que pongas a tu alrededor para protegerte, para huir, para inútilmente no ser encontrada.

¿Saldrás completa de esta realidad?

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