Charla en el sofá

Sober (entrada anterior)

—A que no eres normal—Saludo a Lorna que entra sonriendo con dos botellas de vodka—¿Por qué los han sacado del boliche?

—¡Oh por dior, está todo tan limpio! —Marcos es un afeminado de mierda y de paso chileno, así que siempre tardo un poco en entender lo que dice—Hola cariño, que bien te ves en pijama—Lo escucho saludarme, pero en realidad veo a otras siete personas entrar en el apartamento. No conozco a ninguno. —Nos botaron porque besé al baterista que tocaba esta noche, ni siquiera está tan bueno. Me dejé llevar.—En realidad es agradable esta persona.

—Y ellos son…

—No lo sé—Confiesa Lorna dirigiéndose a la cocina—Grité: ¡Quién está en contra de la homofobia que se venga conmigo! Y me siguieron.

Estoy a punto de replicar algo, pero entonces te veo. Estás ahí con cara de no saber cómo llegaste. Me pregunto si me reconocerás, pero supongo que sólo soy una cara más. Por la pinta de aburrido que tienes, sé que te han arrastrado hasta mi casa.

Mientras me pierdo mirando al chico del cementerio, Lorna y Marcos se han apoderado del apartamento, la música y la cocina. Saben que soy demasiado perezosa para cualquier cosa así que me dejan tirarme en el sofá cama a seguir fumando mi marihuana.

Quería acércame a ti, pero no encontré motivos. Estoy fascinada con tus ojos grandes y marrones.

—¿Cómo se llama tu gato? —Reconozco tu voz antes de darme la vuelta hacia ti.

—No es mi gato. Se llama Chuchurrumí—Sonríes sentándote a mi lado y rechazas la pipa que te ofrezco.

—¿Es tu compañero de apartamento?, lo siento no fumo.

—Te ofrecería algo de beber, pero no me encargo de eso ahora. El gato es de mi hermana.

—Tampoco bebo licor—Sonríes al ver mi mirada irritada—¿Vives con tu hermana?

Me quedo en silencio unos minutos. Si te soy sincera, me debato entre preguntarte que haces sentado en mi sofá a esa hora o preguntar que te importa si vivo con mi hermana.

Si, a veces soy una energúmena.

Pero entonces me topo con tu mirada curiosa tratando de descifrar mi mirada gris.

—Vivo sola.

—Te gusta estar sola—Se supone que es una pregunta, pero entonas a modo de afirmación.

—¿Esto es un interrogatorio? —Me acomodo en el sofá subiendo los pies en el y explico con una sonrisa que no acompañan mis ojos—Me gusta estar sola, pero no es que siempre lo esté.

Sonríes nuevamente y veo tu luz en esa expresión.

—Aquella vez en el cementerio, te veías con la maleta muy llena.

Así que si me recuerdas.

—No entiendo—Nunca llevo maletas. ¿Quién lleva maletas por ahí?

—Olvídalo. Me alegra encontrarme contigo de nuevo. Eres de esas personas.

—¿Cuándo conversas, comprendes que la otra persona también debe ser parte de la conversación? —Imito su voz ronca y su media sonrisa, tal vez estoy un poco lenta, y tú no dejas de sonreír quizá eso me irrite un poco.

El resto de la noche la pasamos juntos, pero en silencio.

Finalmente, la mezcla del vodka y la marihuana me pierden y caigo dormida al poco rato

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12 thoughts on “Charla en el sofá

  1. Empece a leerlo solo con un poco de curiosidad pero lo he terminado con una sonrisa. Me encanta que en el texto ella se dirige a él cuando narra y estoy empezando a necesitar más.
    Gracias!

    Le gusta a 1 persona

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