XVI

Es triste regresar y ser solo dos… bueno tres con el animal de mierda que me bufa cada vez que llego. Claro que lo he pensado bien, ante la falta de alimento, tal vez sea buena idea tenerlo…decían que el sabor de los gatos es parecido al conejo.

Pronto también tendremos que caminar porque la gasolina se acaba, maldición si yo estuviera haciendo esta porquería pondría a mis sirvientes a trabajar haciendo ese tipo de cosas, eso es progreso, pero por ahí andan todo el día, pululando sin sentido, bailando y tocando los tambores ¿Qué clase de progreso es este?

—Mar— Llamo con precaución a mi compañera y entro por una de las puertas laterales dejando mi vehículo tirado en la entrada.

—Creí que te había perdido, chica—Está tirada en el piso, con los ojos rojos acariciando al animal.

—Bueno. Mi brazo está…muerto, ¿puedes empujarlo?

Ella me mira incrédula, trato de ser fría porque ya hemos perdido mucho, no quiero sufrir su muerte también. Suspira y jala mi hombro hacia dentro et voila. Caigo desmayada de dolor.

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