X

—¡Mierda! — Cuando llegamos, aún mis piernas están temblando en una condición gelatinosa y me quedo aferrada a la motocicleta, con los dedos agarrotados y el pulso loco.

Acabo de sobrevivir.

—Coño chica, respira profundamente, me estas clavando los dedos en las costillas, ¡mira ahí está tu amigo! — Exclama la mujer apeándose de un salto y mi corazón se desboca aliviado y feliz mientras yo sigo con la mirada hacia la dirección que apunta su dedo— Es mentira, era para pasarte el susto. — sonríe maliciosamente, apagando sus enormes ojos en dos guiños.

—No fue gracioso—resoplo sacando una botella de agua mineral. Estoy sedienta y agotada.

—¿Qué haces?, ¿De dónde la sacaste? — Me la arrebata antes de que la destape y siento como todo mi cuerpo se crispa deseando atacarla, pero nuevamente jadeo y estiro el brazo para que me lo devuelva. Me siento incapaz de discutir. Me siento incapaz de nada. Solo quiero esconderme en algún rincón oscuro a lamer mis desdichas.

— Pues esta vez no es broma— Su voz suena triste— No puedes beber ni comer nada de dudosa procedencia. — Sigo sin comprender— Podrías convertirte en uno de ellos, ahora vamos a que te curen esa herida.

No me acordaba del arañazo de la cara, espera un momento “¿Uno de ellos?”

—¿Uno de ellos?

— Chica tu sí que sabes hiperventilar. – Pone los ojos en blancos y me dejo conducir del brazo como si fuera una estudiante en problemas que va a ver al director del colegio—Sí, es contagioso, pero no te preocupes por la herida, sólo se puede infectar porque no son exactamente el ejemplo del aseo.

—El agua no está contaminada— Contesto irritada — En todo caso ya estaría contagiada. Hemos estado bebiendo de ella desde hace varias semanas. Había varios bidones de agua en casa de Gabriel. Por cierto, me llamo Jael.

– Mar.

Me detengo y la encaro: — Explícame, Mar, ¿Qué es un Hougan? ¿Por qué el agua me convertiría en uno de ellos? ¿Qué está pasado y cómo es qué sabes todo esto?

Ella se me queda viendo como si se debatiera entre aplastarme como un gusano o llevarme devuelta al lugar donde me encontró. Finalmente se alza de hombros y sigue su camino mientras dice:

— Entiendo tus dudas Jael, te las resolveré más tarde cuando estés limpia y desinfectada. Incluso podrás comer algo si así lo deseas. Ahora mismo debo avisar a los demás que hemos perdido el parque urbano.

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