Sueño

Se supone que las cosas deben empezar por el comienzo…

se necesita un génesis, para darle veracidad al apocalipsis.

Pero yo nací el día mismo en que morí.

El frio metal de la navaja atravesó mi piel

y se acomodó a un lado del corazón,

haciendo imposible su salida.

Consiente de todo esto, de los curiosos

y espontáneos que se aglomeraron

a mí alrededor, viendo

como entre horcadas de sangre

y saliva yo agonizaba.

El dolor punzante,

fue sustituido por una paz absoluta

que embargó mi alma

que luchaba para salir de la caja mortal

en la que se encontraba empacada.

Tanto tiempo buscando morir,

tantos suicidios frustrados,

para acabar asesinado

en una calle mugrosa y mal oliente.

Cerré los ojos deseando desmayarme

y oí la risa histérica de mis demonios reclamándome,

la paz y la oscuridad son una sola,

el silencio deja sordos mis oídos.

 

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