IV

Me levanto y veo las fotografías familiares del chico, una joven mujer viste pollera en algunas, pero son polleras de carnaval, no recuerdo como se llaman, pero me gusta ver como las ondean cuando recorren las avenidas haciendo las entradas universitarias en febrero. No entiendo cómo pueden aguantar tantos kilómetros en continuo movimiento de caderas y lo que es más asombroso aún, en tacones.

-Es mi madre, hace veinte años, en Cochabamba cuando estudiaba.

-Qué guapa es, envidio sus trenzas largas.

– ¿Vienes? El televisor está en la otra habitación.

Me pregunto qué harán sus padres en España, me siento en una hamaca en medio de una sala equipada con un amplio televisor y un revoltijo de video juegos en la mesa en la que se apoya.

-Estoy calentando pipocas en el micro hondas. Son con mantequilla espero que no estés haciendo dieta- sonríe

¿Por qué sonríe tanto? Empieza a asustarme

– ¿Qué vamos a ver? – ya sé que yo saque el tema de la comida, pero no es mi tema de conversación favorito.

-Puedes escoger.

Mi teléfono vuelve a sonar. Estúpido aparato.

-Jael, porque no contestas, estamos en Malinche ¿quieres venir?

– No me sentía bien, nos vemos después- contestó rápidamente y cuelgo.

– ¿Tu novio?

-Fuimos al teatro anoche- explico alzándome de hombros “si estuviera en casa estaría quejándome con mi hermana de las impresiones del día” pienso para mí y vuelvo a sentir una punzada en el estómago. Siento que en realidad no me apetece ver ninguna película.

– ¿Qué presentaban?

– Cats

Nos quedamos en silencio un rato.

– ¿Por qué no sales nunca?

Ël abre mucho los ojos y vuelve ríe

-Eres muy melancólica para ser tan preguntona, además no me has dicho tu nombre.

Entonces me doy cuenta que el silencio anterior no fue tan malo, ni siquiera incómodo y veo a este desconocido con cariño, sin nada que lo ameríte, nos miramos sin poder reprimir las risas..

-Me llamo Jael, no te burles y no es nombre de hombre, de hecho, es hebreo y significa arisca como una cabra de monte o eso dice mamá.

Alza las cejas que se juntan en el nacimiento de su nariz, y va rápidamente a la cocina al escuchar el “ti ti ti” del micro hondas anunciando que ya han pasado los dos minutos de las palomitas de maíz. Cuando regresa las trae en un bol y me pregunta si ya elegí la película.

-Escoge tú, yo no tengo muchas ganas de ver nada, pero te acompaño, no tengo nada mejor para hacer… excepto estar en la casa de un desconocido que me acogió cuando estaba desmayada.

Me ofrece el bol y saco una palomita que empiezo a roer mientras él, pone across of the universe. Un punto a su favor, pienso aliviada, Tiberio hubiera puesto alguna de american pie… por enésima vez. ¿No tiene más imaginación? Los últimos días han sido enervantes y él no ha sido de gran ayuda, estoy harta de sus fiestecitas bohemias, puede meterse su Rubén Darío y Balzac por donde desee. ¿Por qué no puede vivir en el ahora? De repente me cansa desempolvar el pasado, justo ahora está sucediendo la historia mientras Tiberio y sus amigos releen libros antiguos.

“Pues a mí me parecen casi casi ridículos intentando ser literatos de café. Solo saben teoría, y admito que la manejan bien, pero eso no les quita lo patético.” Bendita Leandra, ¿Quién le había dado permiso para entender al mundo mejor que yo, su hermana mayor?

Pego un brinco.

– ¿y la nota?

Gabriel me mira sorprendido

-Tenía una nota en mis manos, la estaba leyendo cuando vi una luz…creo que me asuste…

¿Por qué estoy reaccionando recién?

-Se la habrá llevado el viento Jael, las luces fueron las de mi auto, porque cruzaste la calle sin fijarte. Cuando bajé ya estabas en el suelo y no había ningún papel.

Y de nuevo: mierda.

Me vuelvo a sentar, ahora más triste, le explicó que era de mi hermana, que recién murió, que se suicidó y mamá dice que es culpa de la televisión y mis amigas dicen que de algún amor. Pero no es así porque mi hermana solo veía las noticias y lloraba, como cuando pasaron la noticia del tipo que violó a una bebé de siete meses. Porque no entendía como nos podíamos destruir entre nosotros.

Suspiro  después de vomitarlo todo y en silencio terminamos de ver la película que me gusta mucho. Me siento agradecida con los silencios agradables de este desconocido que, al despedirme, me dice siente mucho la pérdida de mi hermana porque que piensa que ella era de esas pocas personas capaces cambiar al mundo.

Continúa la historia…

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