La muerte es algo simple

El viento agitaba las ramas del árbol de mandarina que estaba en el patio de la casa de Sofía, en una de cuyas ramas ella se mecía al vaivén de la brisa marina que arrastraba las historias que ella le hubiese gustado protagonizar. Llevaba bastante tiempo ahí, sin pensar en nada más que en cómo era acariciada por los dedos invisibles del viento y la sal marina, al mismo tiempo que los rayos del sol trataban de darle un poco de color a su piel pálida.

Se recordó de pequeña, con su grupo de amigos, plantando exactamente ese mismo árbol, encima del cadáver de su perro que había fallecido de viejo pocos días antes de ella cumplir los nueve años. Parecían tan pequeños, sin embargo, comprendían el dolor del luto y la muerte y ninguno necesito más consuelo que el ver crecer y dar frutos a aquel árbol que fue su primera creación.

-¿Sofía?

 

Sofía está en la cola del supermercado, delante de ella hay un tipo que la observa sin disimulo, se siente incómoda. Le pregunta que quiere. El hombre cohibido, dice cualquier cosa. Ella deja de prestarle atención en el momento mismo en que abre la boca.

“Solo no me mires por favor”, piensa mirando a otro lado y cubriéndose con los brazos. No le gusta que la observen.

La cajera la mira, el niño que empaqueta las cosas se ríe, Sofía sale de la cola del supermercado al ver que ha llamado la atención de más gente de la que desea y coloca sus víveres a un lado. Necesita salir ahí. Tiene un ataque de pánico.

Tropieza y eso hace que más gente la vea. Se siente estúpida. Agacha la mirada, camina rápidamente, necesita salir de tanta luz. No escucha la bocina que grita acusadoramente, ni siente el golpe de su cráneo contra la acera. Solo cae pesadamente, como mierda, haciendo un ruido extraño con el aire que sale de su estómago al sentir la dureza de la avenida. Es un chillido de cerdo en el matadero. Sonríe.

Y abandona su humanidad.

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5 thoughts on “La muerte es algo simple

  1. Un conocido de mi hermano murió bastante parecido por lo ridículo y estúpido. Por esquivar a una vieja que cruzaba mal se cayo de la bicicleta y su cabeza pego contra el cordón, muerte instantánea. Lo efímero de lo humano; y pensar que a veces nos creemos tanto. Me gusto mucho.

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    1. Pienso que el misterio que le ponemos a la muerte es absurda, es algo que pasa, como respirar. Pero supongo que no podemos ser tan insensible ante la pérdida de los seres que nos acompañan algún trayecto de la vida.
      Cuando escribo, cuando cuento una historia, trato de que tenga algo real en ella, como los sentimientos o la situación.Porque me gusta conectar con las personas que me leen.
      Gracias por leerlo y por conectar.

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      1. Si te entiendo. Yo tengo un poco la dualidad de ver que somos completamente intrascendentes, incluso toda la raza humana a lo largo de la historia (comparada con el universo), pero ciertamente no me deja de doler quien muere al lado mio (y por suerte no lo hace, sino sería un psicópata). Supongo que tiene que ver con la empatia humana y sentirse reflejado en el dolor del otro. Somos humanos intrascendentes, pero nuestra intrascendencia a nivel universal no deja de ser nuestra trascendencia a nivel humano y cotidiano.

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