Marcela

Marcela salto en su skate sobre el bulto sangrante de la calle. Al principio pensó en un perro muerto, luego divisó los pies descalzos y pensó en un vagabundo. Después vio sus ojos abiertos y un hilillo sangre que fluía de su frente. Los ojos negros y sin vida la observaban desde el asfalto donde empezaba a aglomerarse la gente más que a socorrer a ver el daño causado. Nadie llama a una ambulancia. Ya la dan por muerta. A Marcela no le importa. Sabe que está muerta y que jamás había visto tanta alegría en los ojos de nadie.

Recoge su skate y se aleja del lugar. Su padre está de visita. Por eso ha salido de su casa. Él huye de los recuerdos ponzoñosos. De las historia de amor que lo hacen sentir miserable y los suspiros mal disimulados que utiliza cuando nadie le pregunta como está.

Marcela piensa en la muerta. ¿Qué había estado haciendo por ahí descalza? ¿Que planeaba para esa noche? ¿Quién la extrañaría?. También piensa en su propia muerte ¿la extrañaría alguien?, piensa en la muerte de su padre ¿lo extrañaría ella?.

La muerte. Tan sencilla, tan sincera y tan temida. No le importaba mucho que encontraría más allá, sino más bien como sería el momento, ¿sentiría miedo o placer? ¿En sus ojos quedaría marcado el último sentimiento  que dejara salir de su corazón?

Morir a los veintidós años era algo que entristecía a los más viejos. “En pleno apogeo de su vida” dirían algunos sacudiendo la cabeza con tristeza. Pura mierda. Morir a los veintidós era lo justo. Le gustaba la muerte. Jugar con ella. Recoger gatos callejeros y los mataba a golpes con sus propias manos. Por eso siempre estaba arañada y con motas de sangre.

Le gusta verlos morir, escupiendo sangre con los ojos dilatados, observando su propia muerte.

NADIE PUEDE HABLAR SIN EXPERIMENTARLA” garabateo en la pared. “¿las drogas o la muerte?” preguntó alguien saliendo de las penumbras. “Hola Isaías”  respondió ella sin mirarlo y guardando los aerosoles. “hola Marcela” responde el sonriéndole. Tiene una sonrisa bella. Al menos eso cree Marcela y se sonroja al verlo directo a los ojos. Se sientan sobre la vereda en silencio.

Ella enciendo un cigarro. Le gusta fumar en silencio.

Isaías no tiene nada que decir. ”me gustan tus silencios” murmura ella apagando el cigarro antes de llegar a la mitad. “espero a Bárbara” contesta Isaías. “¿Bárbara?” “mi pareja” explica el mirando con curiosidad la expresión huraña de Marcela. “he oído sobre ella” dice está al cabo de unos segundos. “¿la amas?” “si”. Esta vez el silencio es molesto.

el amor esta ligado con la muerte, solo los amantes que pierden trágicamente a su pareja lo comprenden. No se puede tomar a la ligera ninguna pretensión de amor. Decir te amo, es esperar en silencio la muerte.” Comenta ella encendiendo otro cigarrillo.

la muerte es solo un paso a la inmortalidad” responde el cruzando las piernas. “para asegurarla hacemos promesas de amor”

“los mortales somos demasiados ilusos creyendo que el amor existe.” Contraatacó ella poniéndose de pie. “el amor no es mas que la alegoría a las pasiones humanas.”

me da asco la palabra humanidad” responde Isaías parándose también.

Ella frunce el ceño, no es algo que el diga con frecuencia. No es algo que el realmente sienta. “estoy muriendo” piensa ella y sonríe.  Isaías no la mira. No le asquea la humanidad. A Bárbara, su diosa de marfil, le asquea.

Marcela se va sin despedirse. Camina lentamente, ondeando sus frágiles caderas huesudas. Sin mirar atrás, se pierde en la noche sin estrellas que cubre sus cabezas. No sabe a dónde va, ni le interesa saberlo, tomara alguna droga, pasara por algún bar, terminará teniendo sexo en el baño de algún bar y regresara a casa sin ningún sentimiento cerniéndose en su interior vacío. Ha oído tantas veces a su padre hablar de amor que ha olvidado su verdadero significado ¿acaso tiene alguno?

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7 thoughts on “Marcela

  1. Como hay tantos universos como espectadores, cada uno vive su propia realidad. Unos disfrutan de la paz, de la tranquilidad o la ignorancia, y otros se revuelven en grutas profundas de oscuridad y rugoso tacto. Es más variado e intenso a su manera, también más peligroso. Interesante entrada.

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