Conversaciones (Dos cortes)

PRIMER CORTE

No te confundas amiga, no lloras de tristeza, ni de miedo. Ni siquiera sabes por qué lo haces, solo sabes que ahí estás, desaguándote por los ojos, furiosa con la vida, lejana del mundo y perdida en tus sentimientos.

Trato de ser yo, de caminar por la calle tratando de pasar desapercibida y olvidando que lo exterior (lo que agrada a los demás) no es lo mismo de lo que SOY.

No estás loca.

No, no lo estoy, solo no sé manejar mis emociones, las escondí durante tanto tiempo que ya no sé qué hacer con ellas; buscando siempre la manera de reaccionar adecuadamente para no entorpecer la vida de los demás, recordando que respiro el mismo oxígeno y la misma mierda que el resto.
No soy especial, me repito tratando de no enardecer mis entrañas con efemérides que trato de opacar con las mentiras que les cuento a los demás.
Las personas hieren, las personas engañan, las personas mienten, las personas se burlan, las personas critican y te atacan, pero no reaccionas por miedo a desencajar; A convertirte en el monstruo verde con el que luchas desenfrenadamente, tratando de convencerte que eres normal y vale la pena seguir. Aunque ya no tengas fuerzas para ello.

Las mentiras no son mentiras si te auto convences de su veracidad

Las mentiras se las digo a los demás para que ellos me convenzan de que existen en su realidad.
Coexisto con una personalidad falsa y con otra que huye de si misma. Trato de huir de ambas…pero dejaría de ser yo.
No soy nada, construí una torre de miedos, rencores, creencias, deidades y tonterías recurrentes que no paran de sacudirme el hombro tratando de despertarme, de darme la dosis de realidad que busco en abrazos ajenos, entre brazos que no me pertenecen. Mis pensamientos son un sinfín de incoherencias que se aglomeran en mi mente sonámbula que jamás descansa y maquina cada noche el momento de mi muerte.
Y ahí está ella, creyéndome, amándome, pidiéndome que la toque y le haga el amor, pidiendo que le haga el amor…pero no sé hacerlo, no puedo tocar a nadie sin cierto sentido de repugnancia al sentir su piel desnuda sobre la mía.

¿Qué pasa contigo?

No sé hacer el amor sin pensar en el apareamiento de otras especies como el mismo acto de creación de otro ser…sin lujuria, sin sociedades familiares, sin “amor”.

Sufro del engaño de mi mente que se siente superior, pero se sabe inculta y vacía.
Amándome únicamente a mí, odiando todo lo que sale de mí. Todo es incorrecto, pero nada me pertenece, mi voz jamás se escuchará por la forma inocua en la que se dirige a los desprevenidos ciudadanos consumidores del pan y del circo.

SEGUNDO CORTE

AMA QUELLA, AMA SUA, AMA LLULLA.
No robarás, no mentirás y no serás perezoso.

Sabiduría quechua, olvidada por sus mismos descendientes. Tres leyes grabadas en mi memoria.
Soy mala, robo, miento y flojeo, eso me convierte en una persona mala, quienes rompan esas tres leyes, merecen la muerte inmediata.
¿Cómo aceptar la vida si vivo de vivirla? Olvidar que vivo, es recordar que respiro y tratar de hacerlo en un ritmo autodefinido.
Explotar mi sexo, mi yo, mi juventud sin inhibiciones.
La sociedad que marcó en mi lo que era moralmente correcto me enfermó, hay mentes que no deben ser mancilladas con leyes hechas para humanos que terminan por ser condenadamente inhumanas…

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