Mantis religiosa

17 de enero ,1981

 

Caminando como caminó durante su lejana juventud, bajo el brillo de vitalidad que el sol reflejaba en sus apagados ojos con la sensación de eternidad a su alrededor, tratando de interferir en los planes suicidas de su alma sin remordimientos. Recordó la primera vez que vio nevar en Cochabamba: pese a la helada y su frágil contextura reconoció los síntomas inexplorados de su adolescencia, al tiempo que su piel palidecía y su estomagó pareció caer en paracaídas mientras su entrepierna se humedecía; creyó perder la decencia y estuvo varias semanas sin atreverse a mirar a sus padres quienes preocupados supusieron mal de altura.

Ella aun no empezaba a desarrollarse, era pequeña, plana, orejona y usaba lentes correctivos para el astigmatismo. Atemorizada por el párroco de la iglesia a la que asistía los domingos y creyéndose ínfimamente pecadora, tratando de ignorar el escozor de su piel sensible al roce externo.

 

31 de julio, 2013

 

 

Sentía un no sé qué, como el pecho partido en dos, mientras se dejaba estrechar en los brazos de cualquier desconocido incauto. Asumía el riesgo desde el mismo instante en que apuraba el aguardiente que quemaba su garganta y con los ojos miopes entrecerrados para parecer segura se dejaba manosear.

No era una chiquilla, pero gustaba de su doble vida; mientras el grasiento de turno rebatía su masculinidad con la torpeza de quien nunca ha hecho el amor, ella cerraba los ojos, o miraba a la pared. Nunca asqueada o avergonzada, se sentía más bien como una gata pronta a atacar y marcharse, chistándolos cuando empezaban a llamarla por el nombre ficticio:

-Diana, Diana-decían entre jadeos- que rica que estas Diana.

No era cuestión de venderse, sino de ser sucia. Odiaba cuando su marido-florero empezaba a acariciarla y la hacía sentir más de lo que su alma resistía, entonces ya no tenía ninguna gracia, porque terminaba entregando una parte de si, y temblaba atormentada al pensar en lo que diría su santa madre si se enteraba de que disfrutaba fornicar más de lo normal…es decir, sin fines reproductivos.

Lo mejor de los desconocidos era que terminaban lo suficientemente rápido, como para salir corriendo mientras estos entraban al cuarto de baño, y ella podía regresar a tiempo para preparar la cena.

-espérame aquí un momento, guapa, voy a bañarme y te llevo a casa en el taxi-escuchó que la voz rasposa del tal Edgar mientras se apartaba de ella, a lo que ella respondió abriendo los ojos y puso su mejor gesto de perra maldita.

-¿ya?

-sí. Ya. Disculpa estoy cansando.

Escuchó caer el agua de la ducha, y se vistió con prisa, se puso los tacones y se lio el cabello en un moño alto. Eran las 21:54.

03 de agosto, 2013

 

Marcos era un hombre de costumbres fijas: el desayuno a las nueve con todo predispuesto para disfrutarlo, café, zumo de naranja, dos tostadas con margarina y mermelada de frutos rojos, y huevos revueltos con salchicha. Y por supuesto el periódico de mayor circulación para enterarse de que iba la vida aquel día, para como quien dice: “irse por la sombra”. Su mujer era su adoración, siempre dispuesta a complacerle en todo, se levantaba dos horas antes que él y preparaba todo, desde el desayuno hasta corbata del día. Despachaba a los niños a la escuela, con merienda y a la hora convenida lo despertaba abriendo las cortinas.

-El Diario, cariño -dijo ella dándole un beso en la mejilla al verlo aparecerse en el comedor y pasándole el diario al tiempo que él se sentaba.

Marcos frunció el ceño, después de darle un sorbo al café negro, ¿tendría algo que ver con la incautación que habían hecho a su empresa el día anterior? Eso no le preocupaba, ella no entendía esas cosas. Aun así buscó con la mirada algo de interés. Rusia había dado asilo a un agente estadounidense, sátiras al gobierno, legalización de homosexuales y asesinatos.  Pero en primera plana, la noticia del día:

 

Tercer taxista asesinado de la semana

Poco después de la madrugada del sábado 22 de enero, cerca de las vías del tren, comerciantes de la feria Barrio Lindo hallan el cadáver del ciudadano Edgar Mauricio Vega Justiano.

“el difunto seguramente fue atacado por antisociales que lograron su objetivo de robarle-explicó Gómez Gutiérrez el comandante de policía- pese a que fueron encontrados su movilidad y documentos, no descartamos la presencia de pandilleros en la zona”

El cuerpo de la víctima fue advertido debido a la presencia de canes callejeros que merodeaban la basura donde fue encontrado.

“nos acercamos, para espantar a los animales que aullaban, temíamos encontrar un bebe, por el olor desde el primer momento supusimos lo peor”-cuenta Augusta, una  vendedora de ropa infantil, que dice ser quien levanto la tapa del bote de basura-“por las noches hay personas que barren y en la madrugada pasa el camión”-explicó-la inseguridad social, está cada día peor, yo digo: ¿quién quiere que sus hijos salgan solos a la calle?, no se puede vivir así.

Mientras tanto, fuentes cercanas advierten que la autopsia del caso ha sido muy esclarecedora, y que la brutalidad macabra del homicidio señala algunas sectas como responsables, el comandante de la policía promete dar resultados a la brevedad posible y pide calma a la poblac…”

 

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